Tras ocho años de espera, MIcrosoft ha puesto a la venta la videoconsola sucesora de la Xbox 360, la Xbox One. Con una orientación mucho mas centrada en el ocio global de la familia, y tras unas polémicas condiciones de uso, de las cuales tuvieron que retractarse a los pocos días de su anuncio, la Xbox ha vendido ya un millón de unidades en su primer día en las tiendas (en su estreno en 13 paises). Ahora toca vez cómo es por dentro.
Las pruebas parece indicar que la Xbox One es bastante sencilla de abrir y que la sencilla disposición modular de sus componentes no han dado demasiados dolores de cabeza a sus diseñadores. La mayor dificultad se encuentra en acceder al disco duro, pero ojo, su reparación o sustitución implica la anulación de la garantía (al contrario que la PS4).
La Xbox One consume encendida 180 Wh de energia y en modo de espera baja hasta los 20 Wh. Cuenta con un procesador personalizado basado en la arquitectura AMD Jaguar” 8-core CPU y una GPU gráfica AMD Radeon.
Lo más destacabe es su enorme ventilador de 112 mm de diametro que ocupa casi la mitad de su superficie y cuya misión es evitar recalentamientos como los que daban lugar al anillo de la muerte en la Xbox 360. En resumen, una reparabilidad 8 de 10, lo cual no está nada mal.
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